La mayoría de nosotros cuando pensamos en adicción, pensamos en substancias como el tabaco, el alcohol o la heroína...

Pero una definición más inclusiva de adicción, de acuerdo al autor Tony Schwartz es “la implacable atracción a una sustancia o actividad que se torna tan compulsiva que eventualmente interfiere con la vida diaria”.

Si utilizamos esta definición, sería razonable decir que casi todos somos adictos al Internet.

Yo no soy la excepción, de hecho, cuando caí en la cuenta hace tiempo de qué tan compulsivo era mi comportamiento hacia en Internet, me di cuenta cómo afectaba mi productividad, mi salud y mis relaciones personales. Así es que puse en marcha algunas prácticas para limitar mi exposición al internet.

Esas estrategias incluían apagar las notificaciones de mi teléfono, revisar el correo dos o tres veces al día y enfocarme en las tareas más importantes del día antes de empezar con internet / redes sociales. En general funcionan bien bien y he podido seguirlas y minimizar las distracciones.

Pero en los últimos meses he resbalado un poco, por decirlo de alguna forma. Checando el mail con más frecuencia, echándole un ojo a las redes sociales, sacando el celular en todo momento y pasando más tiempo en internet. Todo empezó más o menos cuando iniciamos el diseño de programas personalizados de entrenamiento, pensando en que debía estar más ‘conectado’ y disponible. Si bien hay algo de verdad en eso, pienso también que el ‘adicto’ al internet dentro de mi estaba buscando excusas para tomar el control.

Desde que eso ha sucedido, me he notado mucho más distraído y hasta noto que a afectado mi recuperación y mi salud; además de definitivamente afectar mi productividad. Lo peor es que me he descubriendo sacando el celular en momentos que antes no lo hacía, como paseando en el parque, en comidas con amigos, o en el auto - eso afecta negativamente mi calidad de vida y mis interacciones sociales.

Uno de los elementos más difíciles de lidiar con una adicción al Internet es que - contrario al alcohol, las drogas o las apuestas - es socialmente aceptado - y en algunas formas, hasta animado. De hecho, parece que cada día hay una tecnología nueva que nos permite estar “más conectados”, podemos checar el mail y redes sociales en cualquier lugar y con cualquier dispositivo.

¿Pero, esto es algo bueno? Yo pienso que el efecto neto de estas tecnologías es una menor conexión y no al contrario. En lugar de estar presentes y sentirnos conectado con la gente a nuestro alrededor, nuestra atención es cada vez más lejana.

Me preocupan los efectos de esto. Es otra de las formas en las que nuestro estilo de vida moderno difiere dramáticamente del ambiente en el cual evolucionamos, pero rara vez lo discutimos o analizamos.

Así es que, pensando en esto, me he vuelto a comprometer con los principios iniciales de limitar mi exposición al internet. Eso revisando mi correo sólo tres veces al día y eliminando usar mi teléfono en lugares y momentos donde afecta mi productividad y calidad de vida, el parque, el auto, el gimnasio - buscando dejarlo lejos de mi alcance.

Si este también es un problema para ti, ¿a qué te comprometes tú? ¿Qué cambios vas a hacer? Dinos qué piensas.