El levantamiento olímpico implica velocidad, coordinación, potencia y flexibilidad, entre otras cosas, y seguramente has escuchado al menos un par de veces “mantén la barra pegada al cuerpo”. Nuestra lógica nos dice “ah, claro, porque si se me despega, el peso me jalaría hacia adelante y fallaría el levantamiento” y estás en lo cierto, pero ¿por qué?

Se debe al posicionamiento del centro de gravedad. Este se describe como el punto en el centro del cuerpo donde la masa es igual arriba, abajo, adelante y atrás. Se encuentra en constante cambio y depende de la posición del cuerpo. No es necesario pensar en equilibrarnos todo el tiempo porque inconscientemente hacemos esfuerzos musculares para mantenernos en buen balance, sin caer.

Checa este ejemplo:

Imagina a una persona parada estando derecha con ambos pies juntos. Ahora lo empujas desde la espalda hacia delante; la persona dará un paso al frente para evitar caer.

¿Qué pasó? Empujarla hacia adelante, es igual a mover su masa hacia adelante, el centro de gravedad no estaba preparado y para resolver la situación debe colocarse otra vez al centro de las masas, eso lo logra haciéndote dar un paso adelante.

En la acción de caminar, al centro de gravedad le resulta más sencillo ubicarse porque es un movimiento controlado y en cierta parte lento. La adaptación es constante y cíclica pero si metemos un factor sorpresa como lo es el empujón, necesitamos más fuerza y mayor cambio a nuestra posición para sentir balance otra vez.

Por eso, nos resulta más sencillo (y ultra eficiente) mover pesos externos cerca del cuerpo, justamente para poder mantener nuestro balance y poder llevar a cabo la técnica correcta sin necesidad de hacer cambios bruscos como saltar hacia adelante para cachar la barra o tener que inclinar el torso para salvar ese clean. Te voy a dar un ejemplo de la vida cotidiana… ¡cargar un bebé! Siempre los cargamos cerca de nuestro centro de gravedad, es la manera más natural y más eficiente de controlar un peso externo.

-Pau de Prado